En el día de hoy quiero rendir homenaje
a todos esos Hombres que Aman como
solo se puede amar, en igualdad.
Que se cortarían un brazo antes de pegar a una mujer.
Hoy quiero agradecer a esos Hombres que saben
que no hay competencias tontas, sino complementos perfectos.
Esto es para todos esos Hombres que saben que amar no es
sinónimo de propiedad, que saben que las mujeres no somos cosas
sino seres iguales; con sentimientos, defectos y grandezas.
Vaya para todos esos Hombres que sufren también, que lloran
y que no descargan sus frustraciones contra el cuerpo de una mujer.
Vaya por todos esos Hombres que están a nuestro lado
acompañándonos en este camino llamado vida.
Sirva esto para agradecer ser amadas por seres así,
que saben agradecer y cuidar el amor que reciben.
Triste que tengamos una sociedad enferma donde haya seres
incapacitados para Amar, triste que tengamos una sociedad que tenga
que celebrar un día así, penoso tener que transitar en esta vida
con seres deficientes, con taras emocionales que vuelcan en otros
seres sus carencias e inmundicias de seres inferiores.
Para todas aquellas mujeres que viven en el silencio culpable,
para que esta sociedad sea capaz de hacer que rompan ese silencio
antes de que el silencio acabe con ellas.
* Y especialmente para ti, que me regalaste tu amor.
No podía parar de reír, era bastante payasa y quizás bastante tonta.
Esta vez, como otras tantas, se reía de si misma. Reía y reía
y lo peor era que ya hasta había olvidado de qué reía, definitivamente
sí, era bastante lerda.
Cuando consiguió que su cuerpo dejara de temblar y se fueron
apagando lentamente los sonidos de sus carcajadas, se secó las lágrimas
y entró en un momento de auténtico relax, como si se hubiese vaciado
de problemas, preocupaciones y otros menesteres aguafiestas y la carcajada
pasó a ser una leve sonrisa, de esas sonrisas tontas que se quedan ahí en el
rostro, aleladas, soñadoras, de esas sonrisas que le ponen a uno cara de bobo,
sí, aquello no podía tener otra justificación; era una auténtica lerda,
pero en ese momento le importaba bastante poco.
Tampoco le importaba que pensasen que era el bufón de la corte, qué sabían ellos de lo que
ocultaba su corazón, de sus problemas, de sus pensamientos más profundos, de lo que sentía o
de lo que quería, de lo que amaba, de sus miedos si es que los tenía.
Qué más daba si eran tan cortos de miras como para no darse cuenta que tras
esas carcajadas, que tras esas sonrisas, que tras sus intentos de regalar risas y felicidad
a quien la rodeaba, había una mujer con un presente forjado a hierro por un pasado,
una mujer recompuesta una y otra vez de sus cenizas que con cada renacimiento se
elevaba más bella.
Qué le importaba si no eran capaces de ver más allá de lo que
ella permitía mostrar...pero, de repente, volvió a sonreír
y se dijo como Escarlata O´Hara hubiese dicho en ese momento:
"...ahora no puedo pensar en ello, me volvería loca si lo hiciera. Ya lo pensaré mañana".
Y eligió, de momento, seguir ahí como una mema y sonreír.
"...Te amaré como nunca nadie ha sabido,
porque así lo he decidido; te amaré...
...Con defectos y manías, te amaré.
Te amaré porque fuiste algo importante,
te amaré cuando ya no estés presente,
seguirás siendo costumbre, te amaré.
Al caer de cada noche esperaré a que seas
luna llena y te amaré, y a pesar de pocos restos
en señal de lo que fue seguirás cerca y muy dentro
TE AMARÉ..."
Miguel Bosé.
Porque las palabras no me alcanzan
para decirte cómo te amaré, porque ya
otros antes que yo lo dijeron mejor
y de manera más certera, porque mi silencio
lleva tu nombre y mis lágrimas tu sabor.
Y mi sonrisa es la señal de que te amaré
hasta el último momento.
Nos amabamos quizá no tanto
como creíamos o quizá más, nos amabamos pensando que nadie nos había amado así.
Nos amabamos:
Apasionados
Ciegos
Locos
Con rabia
Con llanto
Con risas
Rasgando la piel
Arañando el corazón.
Nos amabamos, perdón, quizás deba decir nos amamos aún:
Sabiendo que juntos somos mejor.
Con la certeza del incendio
que ningún otro fuego provocó.
Sin medida
Sin tiempo
Sin existir nada más.
Embriagados del aroma de nuestro amor.
Nos perdimos en una isla
que solo los dos compartiamos.
Sabiendonos tal para cual.
Pena que tú eligieras tus circunstancias y yo eligiera mis principios.
A pesar de nuestras elecciones,
sin quizás, nos amamos aún.
Soy como todas o como ninguna, a veces me encuentro
y otras me pierdo en un sinsentido de emociones.
Me levanto cada mañana pensando que algo tiene
que haber que dé sentido a mi vida, que haga que valga
la pena estar aquí y seguir peleando.
Soy osada, valiente, fuerte y sí, en ocasiones exigente.
Advierten de mi que soy cabrona y que dan ganas de
mandarme a la mierda, no hace falta que adviertan, yo misma
lo confieso si alguien tiene el valor de preguntarme de frente.
Gracioso que no adviertan que soy sincera, de corazón noble,
que me entrego sin egoísmos, que no me escondo tras falsos
personajes, que no engaño...que lo que soy no lo escondo
aunque sea ser una cabrona...curioso no adviertan de todo esto
que lo considero mucho más peligroso.
Soy una carcajada desmadrada, un llanto desconsolado,
soy esa voz dulce susurrada que juguetea, esa voz dura de aquí estoy yo.
Volcán que se derrite cuando ama y es amada.
Una más en este mundo, nada especial, nada sobrenatural,
complicada, compleja, una mujer dificil hasta la exasperación.
Creo en eso que se llama honor, en la lealtad y sí, creo en la fidelidad,
aunque todo ello esté demodé y dé una imagen de mi anticuada y
en estos tiempos de poliamor, de las dobles vidas,
me encuentro fuera de lugar como si fuera de otro planeta.
Soy traviesa y pícara, pero que nadie se equivoque conmigo
o saltaré como una loba de la manera más fiera.
Me gusta la tranquilidad de una conversación, la paz de un silencio
compartido. Una buena discusión me mantiene viva.
Soy una mera mujer o una mujer sin más.
Tan igual a otras y tan diferente a las demás.
Quien desee saber de mi que no se deje advertir, mejor venga a mi
y pregunte o sea lo suficiente inteligente para ver y descubrir
quién y cómo es esta mujer, Quizás la cabrona les sorprenda.
Tus ojos aguamarina
esconden tesoros de cientos
de náufragos perdidos.
Zambullirse en ellos es el
camino más placentero para
descubrir lo que tu corazón alberga.
Mirada infinita que enamora.
Cuando ellos me miran mis ojos
ámbar se iluminan.
Dos miradas fundidas en un mismo deseo, en un mismo horizonte.
Dos miradas que se reconocen a través del tiempo.