"En el ajedrez como en la vida, la mejor jugada es la que se realiza" Dr, S. Tarrasch
Me gusta el ajedrez desde pequeña, cuando mi padre me enseñó a jugar y empecé a competir, me entretenía y me ayudaba a concentrarme. Me fascinan esos 64 escaques, cómo van tomando vida al colocar cada una de las piezas. Me fascina la belleza de la batalla, de la concentración, del meterse en el pensamiento del contrario para adelantarse a su movimiento, para antes de que él mueva, tener pensado por donde cortar su avance. Le debo mucho al ajedrez, gracias a él aprendí a pensar (aunque a veces se me olvide hacerlo) aprendí a concentrarme. Es una de las pocas cosas en esta vida que logra que mi mente se meta tanto en la partida que no haya cabida para otros pensamientos, ni para dispersiones. Gracias al ajedrez he podido ver más allá de alguna persona y eso me ha ahorrado algún que otro disgusto, el ajedrez me ha servido en más de una ocasión en la profesión que elegí. Sí, agradezco infinito que a mi padre le gustase y quisiera enseñarme a jugar, y me acompañara a cada competición y me ayudara a mejorar (aunque obvio jamás llegué a ser tan buena como él).
Y me interesan los libros cuya temática es el ajedrez, o en ellos se hace referencia a él. Y por ello mi siguiente lectura ya está en camino: "La Defensa" Vladimir Nabokov
Ajedrez de Jorge Luis Borges (en mi voz)
"En cada jugada que haces muestras un fragmento de tu personalidad"
Juan P. Miracca
