Estoy cansada, lo reconozco, estoy cansada de la esperanza,
de la política que es más de lo mismo con diferentes caras,
iluso aquel que piense que algo cambiará salga quién salga,
porque en el fondo somos los peones de su partida de ajedrez al alza.
Estoy cansada de los ilusos sueños para mantenerme con vida,
estoy cansada hasta de sentirme enamorada, tantas caricias ya
ha disfrutado mi cuerpo que éste sabe qué vendrá luego.
Cansada de recorrer el mundo; diferentes paisajes que sueñan
en secreto con que los humanos nos extingamos ya.
Sentimiento de apatía me recorre cuando echo la vista hacia atrás
y de puro hastío cuando miro hacia delante.
El ahora es más de lo mismo.
Vivir intensamente es lo que tiene.
Hoy estoy cansada de vivir, pero jamás me doy por vencida
y soy terca como una mula y tan orgullosa como para no retirarme
en plena contienda, y por ello aún no apeteciendo dar más pasos,
mañana volveré a coger las muletas y a encarar todo con la idea
de que quizá haya algo que cambie y me sorprenda.
Pasan los días,
temblorosos, asustados,
escondiéndose de todo.
Entre tinieblas que
se visten de sueños despedazados
van caminando.
Pasan los días de puntillas
dejando apenas una efímera huella.
Necios, absurdos, crueles en su risa,
letales en su llanto.
Pasan los días,
apesadumbrados, cabizbajos,
oteando un camino cada vez más apagado.