"La envidia es una muestra de inferioridad" Napoleón
El Alma envidiosa no tiene descanso
en su mediocridad,
vaga entre críticas ponzoñosas, esparciendo
su veneno cada vez que tiene oportunidad.
Se ríe por fuera con otros mediocres, mientras por dentro
va muriendo cada día un poco más.
El alma envidiosa con su complejo
de inferioridad ve en la belleza ajena un motivo que afear.
A veces, un comentario sutil, otras una explosión de ira
son sus muestras de vileza.
En público criticará lo que envidia, para sentirse grande,
en privado poco a poco su placer se apagará,
y la serpiente se enroscará en su negro corazón.
Pena que no se sepa amar, y para sentirse alguien
y tapar su falta de autoestima
necesite de la envidia para efímeramente resaltar.
"El silencio del envidioso está lleno de ruidos" Khalil Gibra
Este es otro de los grandes misterios de la vida para mi, no me educaron en la envidia, todo lo contrario, y nunca he llegado realmente a entenderla, comprendo la admiración, porque siento admiración por muchas personas y me gusta tenerlas cerca de mi, me gusta que su luz me ilumine a mi también, nunca intentaría opacarles. Desde muy pequeña aprendí que siempre va a haber alguien más; más alto, más hermoso, más inteligente, más simpático, más fuerte, más...con más dinero, más títulos académicos, con más bagaje, que sea objeto de amor quizás de personas a las que yo podría amar, pero eligieron a otras. Quizás fue esa enseñanza la que me hizo valorar aún más lo que tengo y soy, la que me hizo potenciar todos mis más y reconocer que también tengo mis menos, y quererme como un todo. Puede ser que mi autoestima goce de muy buena salud y por eso la envidia no tiene cabida en mi.
Cuando veo o percibo a una persona envidiosa no puedo por menos que sentir pena, porque esa toxicidad de sentimientos que tienen, al final a quien de verdad hiere es a ellos mismos, la envidia no deja de ser ese veneno que uno bebe esperando que otra persona muera .
Y no sé si soy muy justa con este sentimiento de pena, porque a mi no me importa que me envidien, de hecho como decía Jackson Brown: La envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento. Pero no me gustaría que sintieran pena por mi, así que no debería sentir pena, porque ya se sabe no sientas por los demás lo que no te guste que sientan por ti.
Así que a mi si se desea envidiarme e ir esparciendo, cual perlitas, críticas veladas o manifiestas hacia mi persona, pueden hacerlo con total tranquilidad, quién me conoce me sabe, y quién no me conoce y da pábulo a críticas no me merece la pena. Me merece respeto quién se molesta en conocerme -de verdad- y luego valorar si soy de su agrado o no, y no siéndolo no necesita criticarme ni envidiarme, ni tener explosiones de ira infantiles cada vez que hago o digo algo que le corroe las entrañas, esa persona que no necesita de esas bajezas, es una persona digna de admiración.
Quizás el calor de estos días haya hecho que desvaríe un poco
y resultado de ello ha nacido esta entrada.
Pero ahora estoy sintiendo el frescor
y escuchando el maravilloso ruido de la lluvia al caer.
Quizás eso pueda ser también objeto de envidia jajajaja