Los pies en el suelo y la mirada en la luna, me aferro a esta tierra aún sabiendo soy de otro mundo.

Los pies en el suelo y la mirada en la luna, me aferro a esta tierra aún sabiendo soy de otro mundo.

sábado, 27 de junio de 2020

AMAR EN JUNIO


Se le había echado el tiempo encima, quedaban apenas unas horas para tener que salir hacia el aeropuerto, él la esperaba, más exactamente esperaba que llegase a principios del mes siguiente, pero lo habia adelantado a junio, porque era un mes especial y quería llegar para pasar ese día con él, sabía que le iba a dar una muy grata sorpresa. Adoraba ver la carita que se le ponía cada vez que ella le sorprendía y ésta era una sorpresa de las grandes, amaba hacerle feliz y aunque sonara pretencioso sabía que ella le hacía feliz.
Dejó de divagar, (le encantaba dejar volar la cabecita) y se metió de nuevo en los preparativos de su viaje. Lo tenía todo; pasaporte, tarjetero, su mini botiquín, el regalo especial que tenía para él, cada vez que le venía a la mente se reía ella sola porque sabía que cuando lo abriese se quedaría descolocado. Hacia meses él le había mandado la foto de un picardias y le dijo: "me encantaría verte con él puesto" a lo que ella le contestó: "no mientas, te encantará verme sin él"  los dos se rieron.
Así que buscó, no sin esfuerzo y tiempo, uno igual y al final lo consiguió. 
Ya lo tenía bien envuelto para regalo dentro de su maleta.
Justo  cuando iba a salir de casa para coger el taxi, sonó su móvil, era un whatsapp de él que decía: Buenos días, cielo. Te amo
Un escalofrio recorrió su espalda, como cada vez que él le daba los buenos días así, aunque también le gustaba cuando lo hacia con una canción. Era su gran amor, de eso no tenía duda. 

Ella sabía que iba a estar muchas horas sin poder conectarse, el vuelo era de largas horas cruzando el Atlántico, asi que tenía que decirle algo para que él no se preocupara, no le gustaba mentir, pero si quería mantener la sorpresa no le quedaba otra, ya se haria perdonar cuando le tuviese frente a frente. 
Asi que contestó a su mensaje: "ainssss, ya me sacaste la sonrisa. Por si no lo sabes, yo también te amo. Imagino que estarás  a punto de dejarte abrazar por Morfeo, antes de que me abandones por él, he de decirte que quizá yo no pueda darte los buenos días, tengo un día muy complicado, primero tengo un caso importante y ya sabes que cuando estoy en los juzgados tengo siempre el móvil apagado y después tengo que acompañar a mi madre a hacerse unas pruebas, tranquilo, tema rutinario. Pero a la tarde/noche te compensaré, ya lo creo"

Ya metida en el taxi leyó la  respuesta de él y no pudo por menos que sonreir, se le debió escapar una risa porque el taxista le comentó que era un placer oir a esas horas la risa y ver una cara tan sonriente, de hecho, le empezó a contar una anécdota sobre no sabia quién o qué, pero lo único de lo que llegó a enterarse es que el anterior cliente era como un témpano de hielo y que habia dejado la temperatura del coche bajo cero "no lo ha notado?" le preguntó a lo que ella solo pudo contestar: "no, lo siento, será que justo antes de subir al taxi alguien me ha caldeado el corazón"  él sonrió y le dijo: "no deje escapar a alguien asi, señorita"  ni loca le contestó ella, es más, hoy mismo voy a hacer que se derrita con mi calor. Hoy vamos a tener nuestra propia  pasión incendiaria,una que el paso de un hielo por nuestro cuerpo solo conseguirá caldearnos más. El taxista puso una media sonrisa en su cara y murmulló: "un tipo con suerte" ella al oirle no pudo por menos que decir: "es una suerte y placer recíproco y compartido".




 *Este relato es mi aportación a la iniciativa de Ginebra para el mes de junio. Hacía tiempo no colaboraba y me ha encantado hacerlo. Y más con una mujer y una artista tan fantástica. 










miércoles, 17 de junio de 2020

AÑOS QUE PASAN Y PESAN

Han pasado ya muchos años sobre esta mujer, años duros en algunas ocasiones, pérdidas de seres muy queridos, años en los que los sueños se fueron desvaneciendo, pero también ha habido años de felicidad, he tenido un buen puñado de esos momentos.  Y sí, los sigo teniendo... de ambos, porque en eso consiste esta jodida vida, en una alternancia de momentos duros, menos duros y momentos felices.



No soy una mujer fácil, nunca lo he sido; temperamental, un volcán,  soy pura tormenta, pero como las tormentas, una vez descargan su fuerza solo queda una sensación de calma, de limpieza, jamás he buscado un enfrentamiento, pero tampoco lo rehuyo.

No me gusta forzar cosas y tampoco vine a este mundo a caerle bien a todos, ni a que todo el planeta me caiga bien. Por eso si con alguien no se congenia hay que forzar? Hay que callar? Hay que soportar o que nos soporten? Hay que ir de mega guay con risitas todo el tiempo, vendiendo una imagen que no es? vendiendo falsedad? Soy una mujer con mis defectos, pero también con mi puñado de virtudes, el que quiera que se quede a descubrirlas y el que no, pues hará bien en alejarse de mi; soy una opción, no una obligación.
Han pasado muchos años por esta mujer, he ido evolucionando, en algunas cosas para mejor. Pero hay algo que no ha cambiado en mi y es que soy lo que soy, sin engaños ni disfraces, para bien o para mal.
Hoy me miro al espejo y veo arruguitas que no estaban, veo que la cara es ya de una mujer madura, pero sonrio porque hay algo que no ha cambiado y es mi mirada y eso me hace sonreir.

             
Ps: esta entrada la escribí el día de mi cumpleaños, en pleno confinamiento, pero no la publiqué hasta hoy, la fotografía está sacada días antes de que el mundo se parase por el COVID, pero la mirada sigue siendo la misma. Aunque ya no vea ciertas cosas igual.


martes, 9 de junio de 2020

LA NUEVA NORMALIDAD


             Livy desfogándose

Me marché llena de nuevos proyectos e ilusiones y como ya dije me faltaban horas para todo y en ese momento como no iba a poder dedicarle tiempo a esto, preferí despedirme. Pero la vida es lo que tiene, uno planea y llega ella y te hace "zas, en toda la boca" y te encuentras con una pandemia y un confinamiento forzoso, y un teletrabajo que me dejó mucho tiempo libre. Así que pasé de no tener tiempo a tener mucho y quizás podía haber vuelto aquí, pero seré sincera, no me apetecía, así que aproveché el tiempo para hacer lo que me pedía el cuerpo.





Disfrutando del jardín. 

 He dedicado este tiempo a leer (no solo libros, también algún blog de los que me gustan, aunque solo me ha apetecido comentar en alguno de ellos hace poco) a hacer ejercicio en la cinta y a darle al saco, a mi jardín que ha logrado relajarme, he dedicado el tiempo a pensar, a ofrecerme voluntaria en una idea que surgió aqui de ayuda a nuestros mayores . A hablar por teléfono con mi madre todos los días y mantener unas más que agradables charlas con algún amigo y amiga.
Mientras casi todo el mundo estaba deseando salir, que volviera eso que llaman la "nueva normalidad" yo solo pensaba en que esto ha sido devastador, que han muerto demasiadas personas y no me voy a meter en decir que no solo el COVID ha sido responsable de ello (me enfurece ver cómo se ha gestionado y se está gestionando todo) , pero no deseaba que volviese la normalidad. De hecho, sigo sin desearlo. Esa normalidad va a conllevar de nuevo vivir una realidad que no me gusta, un ritmo de vida demasiado acelerado para mi gusto. Ayer comentaba con un amigo que con mi casita, mi jardín y con amor puedo vivir más que feliz. Que muchas de las cosas que decimos necesitar son necesidades que nos han creado en bien del consumismo y otras necesidades que nosotros mismos nos hemos creado quizás para llenar vacios en nuestras propias vidas.
En estos meses me he dado cuenta que éste es el tipo de vida que me gusta, el de la calma, el de valorar las pequeñas cosas, el de poder pararme a pensar. Que en estos casi 3 meses he sido más yo que nunca. He sido la versión de mi que más quiero.
Me he dado cuenta que estaba ya sobrecargada, cabreada, y me asusta volver a eso, no quiero.
Me estoy planteando varias opciones para no tener que volver a ese ritmo de vida.  Y eso conllevará dejar atrás muchas cosas, pero es algo que pagaré con gusto.

          El Cantábrico acariciando
                         mis pies

El peaje que deberé pagar será alto, pero a cambio, el camino hasta el destino final será mejor.




lunes, 8 de junio de 2020

VIVAMUS ATQUE AMEMUS


Vive cada día amando lo que haces, amando quien eres, porque cada año, cada herida, cada paso, cada gesto de bondad, cada gota de amor que regalas, es una pieza que conforma el gran ser que eres.


En unas horas debería  estar llegando un trocito del paraiso a tu casa y no, no te emociones, no me refiero a mi persona, aunque yo sea ese "Alguien" jijijiji, sino a esto:



...No hay bella melodía
en que no surjas tú, 
ni yo quiero escucharla
si no la escuchas tú.

Más allá de tus labios, 
del sol (la luna) y las estrellas, 
contigo en la distancia (hoy) 
 estoy.



Pasa un gran día.
Zorionak... Orain eta beti. 

PS: Si el desayuno no llega, mala tuya 😜