Los pies en el suelo y la mirada en la luna, me aferro a esta tierra aún sabiendo soy de otro mundo.

Los pies en el suelo y la mirada en la luna, me aferro a esta tierra aún sabiendo soy de otro mundo.

miércoles, 26 de enero de 2022

CINCO HORAS CON MARIO Y NING FENG

 

Está siendo un mes de enero de recuperación de actividades que siempre me han gustado, y que entre la pandemia y otros menesteres había dejado un poco de lado.



(Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna Jauregia, 

conocido como Palacio Euskalduna)


La semana pasada me acerqué al Palacio Euskalduna, tenía pensado ir (de hecho ya tenía las entradas compradas) el 18 de marzo del 2020, para ver a Les Luthiers, pero ya sabemos lo que pasó ese día, confinamiento cortesía del COVID, obvio me quedé sin verles, y aunque quisiera ir este año a disfrutar con ellos ya no sería lo mismo, porque en abril de ese mismo año murió  Marcos Mundstock. Pero me da que este año voy a recorrer bastante sus pasillos. Mirando la programación del Euskalduna, ya lo primero que vi me llamó a gritos y en ese mismo momento compré las entradas, para un concierto de la Orquesta Sinfónica de Bilbao dirigida por el Director de Orquesta Marco Armiliato y con la presencia del violín Ning Feng.




La Orquesta Sinfónica de Bilbao abrió el concierto con la Obertura festiva de Dimitri Shostakovich, y lo hicieron debo decir de una manera espléndida bajo la batuta de Marco Armiliato, consiguiendo atrapar al público, dejando entrever lo que nos esperaba después. Tras la magnífica interpretación el Director salió del escenario para regresar junto al violinista Ning Feng, y ya el recinto cayó rendido a sus pies, un virtuoso del violín que le hizo hablar en más de una ocasión, que junto con las violas realizó unos picados que erizaban la piel. Una tarde mágica donde durante 2 horas el deleite fue total, una actuación magistral del violín, que consiguió que en el transcurso de ese tiempo  me olvidase del mundo y solo existiésemos la música y yo, si hay algo que puede lograr que yo alcance el Nirvana es sin duda un buen concierto de música clásica.



 (Teatro Campos Elíseos
Bilbao)

Y el fin de semana pasado llegó la hora de ir a ver Cinco horas con Mario, ese regalo que hice en Reyes y al que le dediqué una entrada. Obra que tenía ganas de ir a ver desde hace ya muchos años, pero llegó el momento, dicen que el que la sigue la consigue y encima fui con la mejor compañía posible.




Magnífica adaptación teatral de la obra de Miguel Delibes "Cinco Horas con Mario" obvio no soy crítica ni teatral, ni de ningún otro tipo, pero sí puedo decir lo que sentí, lo que pensé, y lo que para mi supuso la hora y media de disfrutar de una actriz que admiro mucho, Lola Herrera, desde su voz hasta su exquisita interpretación, una dama del teatro, con permiso de Nuria Espert, la gran dama. 

Un monólogo ameno que retrata de una manera fidedigna la España de la década de los 50, el papel de la mujer en esa sociedad "Una mujer tiene que saber pisar, mirar y sonreír" frase que le decía su madre a Carmen y rige su vida . La hipocresía, las apariencias, encontrarse atrapada en un matrimonio infeliz, las clases sociales, durante las cinco horas de velatorio se va retratando a esa sociedad española, clasista e hipócrita. Se nos muestran reflexiones sobre las diferencias entre géneros, clases, religiones, en definitiva, entre las personas, en mucho hemos mejorado, en otras cosas estamos igual y en algunas hemos involucionado. Lola Herrera en el escenario está inmensa, aunque aquí lo confieso no puedo ser objetiva. Cuando salíamos mi acompañante, otra gran dama, me dijo que le había gustado mucho, de hecho comentó que es de esas obras que no le importaría volver a ver. Disfrutó tanto como yo y todo el viaje de regreso a casa la pasamos comentando sobre la obra. 

Ya estoy programando las siguientes citas, hay tanto y tan bueno esperándome...

viernes, 21 de enero de 2022

AFRODITA


"Alguien dijo que la conversación es el sexo del alma" (Afrodita de Isabel Allende)

 

Hay recuerdos que se incrustan en el hipocampo a fuego, y cuando se traen de nuevo al presente se viven nítidamente, casi como si estuviesen ocurriendo ahora mismo. Cuando escribía la entrada "debilidades" uno de estos recuerdos vino a mi  de una manera tan precisa, tan clara, que parecía estaba viviendo de nuevo ese momento de mi vida.


Hace alguna década esta mujer tuvo la suerte de conocer a un gran hombre, he conocido a muchos, pero este fue especial porque llegó a ser mi marido. Los inicios de cualquier relación, en realidad de cualquier cosa, son emocionantes,  subidón de adrenalina, esa emoción por el qué pasará, si cumplirá las expectativas o se queda todo en una anécdota más de las vivencias de una persona, es algo que me gusta, que lo disfruto, y con este hombre lo disfruté. Corría un mes de diciembre, cuando aún los meses de invierno eran fríos de verdad, volvía yo de un viaje por Europa y me topé con él -pero esa es otra historia- cuando llegó la primavera en marzo, y con ella mi cumpleaños, nosotros solo éramos una pareja de amigos y compañeros (por aquel entonces él no se había separado de su mujer, pero eso también es otra historia, la forma en que me dijo: "me voy a separar" y se me declaró) éramos unos amigos que se llevaban muy bien, que tenían cosas en común y otras muchas en las que eran diametralmente opuestos, pero sabíamos reírnos y además Él tenía un corazón de oro. 

Poco a poco, -como diría mi querido Sydera: de menos a más- íbamos conociéndonos, y cada vez nos gustaba más lo que descubríamos el uno del otro. Llegó mi cumpleaños y Él me hizo un regalo:



"Afrodita" de Isabel Allende, por aquel entonces a mi me gustaba mucho esta autora y tenía todos los libros que hasta la fecha había publicado, de hecho hoy en día sigo leyéndola, aunque reconozco que no todo de ella me fascina, pero en aquella época, sí. Eva Luna, Los cuentos de Eva Luna, La Casa de los Espíritus, Paula...formaban parte de mi biblioteca y llegó Él con este libro y me dijo: "Une una de las escritoras que lees con una de las cosas que más disfrutas" espero te guste. Y ya lo creo que me gustó.



 Es más que un libro de recetas, mucho más, tiene ese toque Isabel Allende, tiene humor también entre sus líneas, es un libro diferente en el que se habla de amor, de lujuria y todo en relación a la comida, cuenta con unas ilustraciones que me parecen muy logradas y muy buenas. No es una novela, si alguien espera eso no lo va a encontrar aquí, pero sí se va a topar con un libro diferente.

Años más tarde cuando éramos pareja, ya casados, en nuestro jardín apareció un trébol de 4 hojas precioso, grande y con un verdor que cautivaba, enseguida supe entre las páginas de qué libro lo iba a guardar:



Al pobrecito una de las hojas se le está deshaciendo, pero aguanta y ya han pasado muchos años desde que ahí reposa., y ahí seguirá.


Recuerdo vivo

tatuaje de mi mente

trébol añejo

Afrodita lo guarda

mi memoria lo salva







martes, 18 de enero de 2022

ODORAMA

 

"Hay en el perfume una fuerza de persuasión más fuerte que las palabras, el destello de las miradas, los sentimientos y la voluntad. La fuerza de persuasión del perfume no se puede contrarrestar, nos invade como el aire invade nuestros pulmones, nos llena, nos satura, no existe ningún remedio contra ella "El Perfume de Patrick Süskind



Los aromas me traen de manera inexorable recuerdos, cuando huelo Chanel 5 mi mente no puede evitar viajar a una sala llena de libros y elegancia, y a mi tía abuela sentada contándome cosas de su hermano, mi abuelo. Ella tenía como perfume de cabecera el 5. 

Quadrille de Balenciaga me evoca a mi niñez, porque el olor de mi madre en mi niñez era ese. Y está grabado en mi pituitaria. Fue el primer perfume que mi padre le regaló a mi madre, y lo usaba desde ese día hasta que decidieron descontinuarlo. Pero el recuerdo del aroma sigue en mi.

Diferentes tipos de olores me evocan diferentes épocas, lugares y personas, el olor de una porrusalda o un marmitako me llevan a la cocina de mi abuela, el aroma de las rosas me lleva a mi rincón favorito del jardín, el olor a salitre me dice que cerca está mi querido mar, y así podría enumerar infinidad de olores que me acercan recuerdos de otras épocas, incluso me hacen viajar a países que no conozco, como cuando huelo ciertas especias y me digo que quizás así huela en la India.

En mi caso recuerdo mejor un viaje a través de los diferentes aromas que a través de una fotografía.

No todos los olores me traen bellos recuerdos, porque no todos los olores son agradables, pero no es mi intención  incluir pasajes escatológicos en esta entrada, eso quizás lo deje para una segunda: "Los malos olores y sus efectos" porque los malos olores también forman parte de la humanidad y se merecen su minuto de gloria.


Poseo una pequeña colección de perfumes que todos ellos han ido creando un cuadro de recuerdos y sensaciones que me llenan. Que ya son parte de "la banda odorífera" de mi vida.

Alguien que me conoce bien y sabe de esta predilección mía por los perfumes/aromas, y que presumo de ser merecedora de que me quiera, me regaló un libro especial:

ODORAMA del periodista científico argentino Federico Kukso






A través de sus 416 páginas Kukso nos va descubriendo el mundo de los olores, desde el Bing Bang hasta nuestros tiempos pasando por Aristóteles, la antigua Roma o la era de la ocultación de los olores.  Desgrana de manera elegante y con mucho humor la historia cultural de los aromas, un ensayo que nos deja ver la influencia de los deliciosos olores, así como de aquellos no tan sublimes y más bien fétidos, pero que han marcado a la humanidad. Está repleto de anécdotas curiosas de nuestra Historia, siempre desde el lado odorífero, y eso para mi es un ingrediente principal para convertir este ensayo de los olores en un libro ágil y entretenido de leer. 

Por si eso fuera poco nos regala imágenes que complementan de manera perfecta un libro, que si como yo crees en el poder de los olores, te gustará.




 

PARA TI

Sus hojas huelen

conservan tu perfume

me lleva a ti

me traen tu recuerdo

y mi corazón late



martes, 11 de enero de 2022

MIS DEBILIDADES




 

Comer es -para mi- un auténtico placer, el maridaje es un arte que me satisface, acompañar una buena comida con un buen y adecuado vino es un arte, sin lugar a dudas. Pero no solo la parte de degustar y paladear un buen plato y un buen vino es la que me hace feliz, no, el proceso de cocinar, de intentar innovar o incluso versionar recetas tradicionales, es una actividad que me place, que me relaja, soy yo bastante nula para el ganchillo, el punto de cruz, el encaje de bolillos o manualidades similares que a mucha gente le distraen y relajan, a mi la verdad es que me ponen bastante nerviosa, tanto como la música zen (rarita que es una), pero cuando me meto en la cocina y empiezo a pensar en ingredientes, en mezclarlos, en fusión de sabores, en cómo variar alguna receta de esas que han pasado de generación en generación, entonces ya nada más existe, solo mis utensilios, mis ingredientes, y mi corazón.

Y ese momento obra su magia y desconecto de todo y me relajo. Y si a eso le añado saber que voy a cocinar para otras personas, entonces ya la emoción se duplica, en el confinamiento me uní a una iniciativa en la que se pedían voluntarios para hacer las compras y cocinar para personas que no podían, en su mayoría personas mayores solas, y os aseguro que para mi fue una experiencia que repetiría con gusto.

Como la lectura me gusta mucho, no podía ser de otra manera que también me gustasen los libros de recetas, en la alacena de mi cocina tengo algunos de ellos, la última incorporación ha sido un regalo doble; el libro de recetas de casa de mi madre de Tamara Falcó y un libro muy especial "Cuéntame tus secretos de cocina" 



Este último solo se podrá leer cuando llene sus hojas con "mis recetas" con algún truquillo, y en definitiva, con mi esencia. 




Ya estoy deseosa de ir llenando las páginas...y más deseosa aún de seguir disfrutando de una buena mesa con una buena compañía, porque no hay nada como compartir y departir alrededor de unos buenos manjares.




viernes, 7 de enero de 2022

UN GRAN REGALO

Lo confieso, sigo siendo una niña, y la noche de Reyes me sigue ilusionando y sí, abrir regalos ese día me sigue gustando y desayunar con el roscon de Reyes y que me salga la figurita, me emociona de una manera que creo no es normal jajajaa
De la misma manera me encanta que la gente que quiero pueda abrir un regalo y ver la sonrisa en su cara, y ese momento para mi es pura ilusión.

Los Reyes, he de decir, se portan muy bien conmigo, y me han surtido de lecturas nuevas, porque de eso nunca es demasiado, nada como la sensación de tener un libro entre las manos -y sí, sigo siendo de las que lee libro físico, ya he empezado a donar libros- pasar las páginas y adentrarse en nuevos mundos, nuevos conocimientos, sentir que la realidad cambia.

Pero hoy quería hablar de un regalo, no que me han hecho, sino que yo he hecho, cuando me planteé qué regalarle a mi madre lo tuve claro, iba a ser un regalo para las dos, es decir, que yo también iba a salir beneficiada, así que como sabía que en el mes de enero iba a venir Lola Herrera a Bilbao con la obra 5 horas con Mario


Ni lo dudé, compré dos entradas (menos mal lo hice pronto, porque ya están agotadas) y de esa manera le regalaba a mi madre algo que sabía le iba a emocionar y así fue, su carita y su brillo en los ojos me lo confirmaron y a la vez me regalaba yo también algo muy preciado; pasar tiempo con ella,  ¿puede haber mejor regalo?