Nunca he sido una cobarde, pero eso no significa que no haya sentido nunca miedo y hoy me siento aterrada, se me hiela la sangre cuando pienso lo que puedo perder. Miro a sus ojos y sonrío llena de cariño y amor. Pero ese miedo no me atenaza, todo lo contrario, es un impulso para vivir al máximo, para aprovechar cada minuto, para hacer que lo que nos quede juntas sea especial para ella y para mi. Cuando era pequeña ella era la que me consentía, hoy soy yo la que le consiente a ella.
Ella fue la que desde pequeña me cogió de la mano para acompañarme en este camino llamado vida y ningún día ha dejado de agarrarme. Mi gran dama, porque ella es una auténtica dama en la más amplia acepción de la palabra, me ha dado tanto, a parte de lo obvio y principal, la vida. Me enseñó y me sigue enseñando grandes lecciones de vida; a respetar a los demás, me inculcó unos valores que han hecho que me preocupe por los demás y que siempre tenga mi mano extendida para quién necesite cogerla.
Me enseñó a apreciar el arte, porque ella es una artista, oírla tocar el piano y cantar es de uno de los recuerdos más bonitos que tengo de mi infancia, y desde pequeña fue ella la que me abrió al mundo del ballet, gracias a ella me puse mis primeras puntas y ya no dejé de disfrutar de ellas, me hizo apreciar la ópera y la zarzuela, aun recuerdo mi paso por un grupo de zarzuela y verla a ella junto a mi padre en la primera fila del teatro, todos emocionados cuando hacía aparición en el escenario, me provoca una sonrisa de ternura, aún puedo ver sus ojillos brillando al ver a su nena en el escenario.
Siempre me animó a que conociera cosas nuevas, a que todo aquello que me llamase la atención lo practicase, pero también me enseñó a que no en todo se puede ser bueno y que probase hasta que encontrase mi camino y así ha sido siempre en mi vida, y si me apetecía pintaba, aunque no fuese Velázquez, si me apetecía tocar la guitarra pues la tocaba aunque jamás fuese Hendrix, siempre he probado, porque mis ganas y mi curiosidad nunca han tenido limites, pero tampoco nunca me he frustrado cuando no he sido la mejor, es más, ni siquiera cuando era la peor, porque lo probé, no me quedé con las ganas de saber hasta dónde puedo ser capaz. Y porque sabía que en eso no era buena, pero había otras cosas en las que sí.
Gran parte de lo que que soy, de cómo soy es gracias a ella. Y mucho de lo malo que tengo es por no haber hecho caso de sus consejos y lecciones en algunos casos, porque en el fondo dentro de mi hay una rebelde.
Hoy sentí la necesidad de escupir todas y cada una de las palabras que comparto aquí.
Dama sin igual
es ángel de la guarda
está conmigo
en cada paso que doy
con amor y cariño.
Gracias mamá por enseñarme desde pequeña a vivir la música, a sentirla, a bailarla, cantarla, tocarla y sobre todo a oírla con el corazón.
Gracias mamá por educarme y transmitirme unos valores que me acompañarán hasta que muera.
¡Gracias!
Y no podía ser otra la que eligiese, y no por ser tu preferida, ni la mía, sino por las risas que nos hemos echado con esta pieza, por eso que las dos sabemos jajajaja












