Entre el negro
toma vida un rayo
iluminando
transformándolo todo
así mismo la vida.
Los pies en el suelo y la mirada en la luna, me aferro a esta tierra aún sabiendo soy de otro mundo.
Me escondo de la vida
cuando tengo las alas quebradas,
me retiro a ese rincón de mi ser
inaccesible hasta para mi
pertrechada tras mi más brillante sonrisa,
camino sola ante miles de personas
sin dejarme ver, sin hacer ruido para no llamar la atención.
El fuego de mi soledad entre la multitud
empieza a ejercer su efecto balsámico,
y de nuevo mis alas vuelven a batir
y resurjo una vez más como el Ave Fénix; más bella, más yo,
para alzar el vuelo esta vez más alto.
Porque soy una continua destrucción y construcción de mi misma.
"...Cuando la gente me altera trato de ocultarme en la multitud
¿Hay alguien que pueda aliviarme?
¿Cómo puedo seguir adelante día a día?
¿Quién puede darme fuerzas?
¿Dónde puedo estar seguro?
¿Dónde puedo tener un lugar?
En este inmenso mundo de tristeza
cómo puedo olvidar,,,"
"How Can I Go On" Freddie Mercury
Vuela tan alto como puedas
hasta que el corazón se te vacíe,
para mañana empezar a llenarlo de nuevo.
Vuela a ras cuando pases a mi lado,
extiende tus alas y enséñame a volar con ellas.
Vuela en picado para atrapar todos tus sueños
te acompañaré a alcanzarlos,
seré tu cómplice de vuelo.
"Existe entre nosotros algo mejor que el amor: una complicidad"
Marguerite Yourcenar
"En el ajedrez como en la vida, la mejor jugada es la que se realiza" Dr, S. Tarrasch
Me gusta el ajedrez desde pequeña, cuando mi padre me enseñó a jugar y empecé a competir, me entretenía y me ayudaba a concentrarme. Me fascinan esos 64 escaques, cómo van tomando vida al colocar cada una de las piezas. Me fascina la belleza de la batalla, de la concentración, del meterse en el pensamiento del contrario para adelantarse a su movimiento, para antes de que él mueva, tener pensado por donde cortar su avance. Le debo mucho al ajedrez, gracias a él aprendí a pensar (aunque a veces se me olvide hacerlo) aprendí a concentrarme. Es una de las pocas cosas en esta vida que logra que mi mente se meta tanto en la partida que no haya cabida para otros pensamientos, ni para dispersiones. Gracias al ajedrez he podido ver más allá de alguna persona y eso me ha ahorrado algún que otro disgusto, el ajedrez me ha servido en más de una ocasión en la profesión que elegí. Sí, agradezco infinito que a mi padre le gustase y quisiera enseñarme a jugar, y me acompañara a cada competición y me ayudara a mejorar (aunque obvio jamás llegué a ser tan buena como él).
Y me interesan los libros cuya temática es el ajedrez, o en ellos se hace referencia a él. Y por ello mi siguiente lectura ya está en camino: "La Defensa" Vladimir Nabokov
Ajedrez de Jorge Luis Borges (en mi voz)
"En cada jugada que haces muestras un fragmento de tu personalidad"
Juan P. Miracca
Enamorada
de la vida del amor
leal amante.
Entregándome toda
a quien me sabe amar.
"...Siempre confiando en nosotros
nada más importa" Metallica
Los años van pasando de manera inexorable. No soy una mujer nostálgica - tengo mis momentos, pero no son los que marcan mi forma de ser -no soy de pararme mucho a echar la vista atrás-, pero ese día al ver un paisaje, otras veces ya recorrido, me entró un vértigo difícil de explicar, porque nunca antes lo había sentido, y el vértigo me llevó a una sensación que no era tristeza, no era nostalgia, no era pena, no era alegría, era una mezcla de todas ellas, y me acordé de la "malegría" de Manu Chao y la sonrisa afloró una vez más en mi, ¡cuándo no!.
Mientras esa sensación iba poco a poco inundando mi ser, mi parte más pragmática se empezó a preguntar; ¿Por qué? ¿Qué ha producido esta sensación? ¿Qué ha cambiado en ese paisaje que veo casi a diario para que hoy me haya tocado la fibra de esta manera? y busqué dentro de mi las respuestas, y me topé con una miríada de sensaciones, aparecieron uno a uno fotogramas de mi vida retratando a mi padre, mi madre, mi marido, amigos, cosas compartidas con ellos, momentos felices, y mi alma se llenó de felicidad, de ternura, de amor, pero seguí preguntándome ¿Qué es eso que me ha dado tanto vértigo? y supe, tras contestarme a las otras preguntas anteriores, cuál era la respuesta a esa: el saber que ya no podré volver a tener momentos felices, tiernos, de amor con gran parte de todas esas personas, sí podré tener, y tengo, la alegría de recordarlo, de saber que lo he vivido, eso os aseguro me crea una felicidad inmensa, pero a la vez nostalgia, tristeza -"malegría"- de saber que ya no podré, sé que voy a tener otros momentos felices (hago por creármelos) que aún hay personas con las que poder compartir y que seguro iré conociendo a otras, pero hay una imposibilidad real de que ciertos momentos compartidos puedan volver, y eso me produjo vértigo. Fueron unos momentos, fue una ráfaga, pero fue algo que me traspasó.
No sé cuánto me quedará de vida -quién lo sabe- no sé que me deparará el futuro - si existe como tal eso que llamamos futuro- no sé cuántas veces reiré aún (conociéndome imagino que muchas) cuántas lloraré, cuántas alegrías y cuántas penas me quedarán por vivir, pero lo que sí os aseguro es que me cabrea mucho saber que hay cosas que ya no podré volver a compartir y vivir, que una vez más mis libertades quedan cercenadas por esto que llamamos vida/muerte (las dos caras de una misma moneda) . Y sí, voy a disfrutar de lo que me quede, pero tengo también derecho a rebelarme y decir un contundente: merde!
Está siendo un mes de enero de recuperación de actividades que siempre me han gustado, y que entre la pandemia y otros menesteres había dejado un poco de lado.
(Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna Jauregia,
conocido como Palacio Euskalduna)
La semana pasada me acerqué al Palacio Euskalduna, tenía pensado ir (de hecho ya tenía las entradas compradas) el 18 de marzo del 2020, para ver a Les Luthiers, pero ya sabemos lo que pasó ese día, confinamiento cortesía del COVID, obvio me quedé sin verles, y aunque quisiera ir este año a disfrutar con ellos ya no sería lo mismo, porque en abril de ese mismo año murió Marcos Mundstock. Pero me da que este año voy a recorrer bastante sus pasillos. Mirando la programación del Euskalduna, ya lo primero que vi me llamó a gritos y en ese mismo momento compré las entradas, para un concierto de la Orquesta Sinfónica de Bilbao dirigida por el Director de Orquesta Marco Armiliato y con la presencia del violín Ning Feng.
La Orquesta Sinfónica de Bilbao abrió el concierto con la Obertura festiva de Dimitri Shostakovich, y lo hicieron debo decir de una manera espléndida bajo la batuta de Marco Armiliato, consiguiendo atrapar al público, dejando entrever lo que nos esperaba después. Tras la magnífica interpretación el Director salió del escenario para regresar junto al violinista Ning Feng, y ya el recinto cayó rendido a sus pies, un virtuoso del violín que le hizo hablar en más de una ocasión, que junto con las violas realizó unos picados que erizaban la piel. Una tarde mágica donde durante 2 horas el deleite fue total, una actuación magistral del violín, que consiguió que en el transcurso de ese tiempo me olvidase del mundo y solo existiésemos la música y yo, si hay algo que puede lograr que yo alcance el Nirvana es sin duda un buen concierto de música clásica.
Magnífica adaptación teatral de la obra de Miguel Delibes "Cinco Horas con Mario" obvio no soy crítica ni teatral, ni de ningún otro tipo, pero sí puedo decir lo que sentí, lo que pensé, y lo que para mi supuso la hora y media de disfrutar de una actriz que admiro mucho, Lola Herrera, desde su voz hasta su exquisita interpretación, una dama del teatro, con permiso de Nuria Espert, la gran dama.
Un monólogo ameno que retrata de una manera fidedigna la España de la década de los 50, el papel de la mujer en esa sociedad "Una mujer tiene que saber pisar, mirar y sonreír" frase que le decía su madre a Carmen y rige su vida . La hipocresía, las apariencias, encontrarse atrapada en un matrimonio infeliz, las clases sociales, durante las cinco horas de velatorio se va retratando a esa sociedad española, clasista e hipócrita. Se nos muestran reflexiones sobre las diferencias entre géneros, clases, religiones, en definitiva, entre las personas, en mucho hemos mejorado, en otras cosas estamos igual y en algunas hemos involucionado. Lola Herrera en el escenario está inmensa, aunque aquí lo confieso no puedo ser objetiva. Cuando salíamos mi acompañante, otra gran dama, me dijo que le había gustado mucho, de hecho comentó que es de esas obras que no le importaría volver a ver. Disfrutó tanto como yo y todo el viaje de regreso a casa la pasamos comentando sobre la obra.
Ya estoy programando las siguientes citas, hay tanto y tan bueno esperándome...
"Alguien dijo que la conversación es el sexo del alma" (Afrodita de Isabel Allende)
Hay recuerdos que se incrustan en el hipocampo a fuego, y cuando se traen de nuevo al presente se viven nítidamente, casi como si estuviesen ocurriendo ahora mismo. Cuando escribía la entrada "debilidades" uno de estos recuerdos vino a mi de una manera tan precisa, tan clara, que parecía estaba viviendo de nuevo ese momento de mi vida.
Hace alguna década esta mujer tuvo la suerte de conocer a un gran hombre, he conocido a muchos, pero este fue especial porque llegó a ser mi marido. Los inicios de cualquier relación, en realidad de cualquier cosa, son emocionantes, subidón de adrenalina, esa emoción por el qué pasará, si cumplirá las expectativas o se queda todo en una anécdota más de las vivencias de una persona, es algo que me gusta, que lo disfruto, y con este hombre lo disfruté. Corría un mes de diciembre, cuando aún los meses de invierno eran fríos de verdad, volvía yo de un viaje por Europa y me topé con él -pero esa es otra historia- cuando llegó la primavera en marzo, y con ella mi cumpleaños, nosotros solo éramos una pareja de amigos y compañeros (por aquel entonces él no se había separado de su mujer, pero eso también es otra historia, la forma en que me dijo: "me voy a separar" y se me declaró) éramos unos amigos que se llevaban muy bien, que tenían cosas en común y otras muchas en las que eran diametralmente opuestos, pero sabíamos reírnos y además Él tenía un corazón de oro.
Poco a poco, -como diría mi querido Sydera: de menos a más- íbamos conociéndonos, y cada vez nos gustaba más lo que descubríamos el uno del otro. Llegó mi cumpleaños y Él me hizo un regalo:
"Afrodita" de Isabel Allende, por aquel entonces a mi me gustaba mucho esta autora y tenía todos los libros que hasta la fecha había publicado, de hecho hoy en día sigo leyéndola, aunque reconozco que no todo de ella me fascina, pero en aquella época, sí. Eva Luna, Los cuentos de Eva Luna, La Casa de los Espíritus, Paula...formaban parte de mi biblioteca y llegó Él con este libro y me dijo: "Une una de las escritoras que lees con una de las cosas que más disfrutas" espero te guste. Y ya lo creo que me gustó.
Es más que un libro de recetas, mucho más, tiene ese toque Isabel Allende, tiene humor también entre sus líneas, es un libro diferente en el que se habla de amor, de lujuria y todo en relación a la comida, cuenta con unas ilustraciones que me parecen muy logradas y muy buenas. No es una novela, si alguien espera eso no lo va a encontrar aquí, pero sí se va a topar con un libro diferente.
Años más tarde cuando éramos pareja, ya casados, en nuestro jardín apareció un trébol de 4 hojas precioso, grande y con un verdor que cautivaba, enseguida supe entre las páginas de qué libro lo iba a guardar:
Al pobrecito una de las hojas se le está deshaciendo, pero aguanta y ya han pasado muchos años desde que ahí reposa., y ahí seguirá.
Recuerdo vivo
tatuaje de mi mente
trébol añejo
Afrodita lo guarda
mi memoria lo salva
"Hay en el perfume una fuerza de persuasión más fuerte que las palabras, el destello de las miradas, los sentimientos y la voluntad. La fuerza de persuasión del perfume no se puede contrarrestar, nos invade como el aire invade nuestros pulmones, nos llena, nos satura, no existe ningún remedio contra ella "El Perfume de Patrick Süskind
Los aromas me traen de manera inexorable recuerdos, cuando huelo Chanel 5 mi mente no puede evitar viajar a una sala llena de libros y elegancia, y a mi tía abuela sentada contándome cosas de su hermano, mi abuelo. Ella tenía como perfume de cabecera el 5.
Quadrille de Balenciaga me evoca a mi niñez, porque el olor de mi madre en mi niñez era ese. Y está grabado en mi pituitaria. Fue el primer perfume que mi padre le regaló a mi madre, y lo usaba desde ese día hasta que decidieron descontinuarlo. Pero el recuerdo del aroma sigue en mi.
Diferentes tipos de olores me evocan diferentes épocas, lugares y personas, el olor de una porrusalda o un marmitako me llevan a la cocina de mi abuela, el aroma de las rosas me lleva a mi rincón favorito del jardín, el olor a salitre me dice que cerca está mi querido mar, y así podría enumerar infinidad de olores que me acercan recuerdos de otras épocas, incluso me hacen viajar a países que no conozco, como cuando huelo ciertas especias y me digo que quizás así huela en la India.
En mi caso recuerdo mejor un viaje a través de los diferentes aromas que a través de una fotografía.
No todos los olores me traen bellos recuerdos, porque no todos los olores son agradables, pero no es mi intención incluir pasajes escatológicos en esta entrada, eso quizás lo deje para una segunda: "Los malos olores y sus efectos" porque los malos olores también forman parte de la humanidad y se merecen su minuto de gloria.
Poseo una pequeña colección de perfumes que todos ellos han ido creando un cuadro de recuerdos y sensaciones que me llenan. Que ya son parte de "la banda odorífera" de mi vida.
Alguien que me conoce bien y sabe de esta predilección mía por los perfumes/aromas, y que presumo de ser merecedora de que me quiera, me regaló un libro especial:
ODORAMA del periodista científico argentino Federico Kukso
A través de sus 416 páginas Kukso nos va descubriendo el mundo de los olores, desde el Bing Bang hasta nuestros tiempos pasando por Aristóteles, la antigua Roma o la era de la ocultación de los olores. Desgrana de manera elegante y con mucho humor la historia cultural de los aromas, un ensayo que nos deja ver la influencia de los deliciosos olores, así como de aquellos no tan sublimes y más bien fétidos, pero que han marcado a la humanidad. Está repleto de anécdotas curiosas de nuestra Historia, siempre desde el lado odorífero, y eso para mi es un ingrediente principal para convertir este ensayo de los olores en un libro ágil y entretenido de leer.
Por si eso fuera poco nos regala imágenes que complementan de manera perfecta un libro, que si como yo crees en el poder de los olores, te gustará.
PARA TI
Sus hojas huelen
conservan tu perfume
me lleva a ti
me traen tu recuerdo
y mi corazón late
Comer es -para mi- un auténtico placer, el maridaje es un arte que me satisface, acompañar una buena comida con un buen y adecuado vino es un arte, sin lugar a dudas. Pero no solo la parte de degustar y paladear un buen plato y un buen vino es la que me hace feliz, no, el proceso de cocinar, de intentar innovar o incluso versionar recetas tradicionales, es una actividad que me place, que me relaja, soy yo bastante nula para el ganchillo, el punto de cruz, el encaje de bolillos o manualidades similares que a mucha gente le distraen y relajan, a mi la verdad es que me ponen bastante nerviosa, tanto como la música zen (rarita que es una), pero cuando me meto en la cocina y empiezo a pensar en ingredientes, en mezclarlos, en fusión de sabores, en cómo variar alguna receta de esas que han pasado de generación en generación, entonces ya nada más existe, solo mis utensilios, mis ingredientes, y mi corazón.
Y ese momento obra su magia y desconecto de todo y me relajo. Y si a eso le añado saber que voy a cocinar para otras personas, entonces ya la emoción se duplica, en el confinamiento me uní a una iniciativa en la que se pedían voluntarios para hacer las compras y cocinar para personas que no podían, en su mayoría personas mayores solas, y os aseguro que para mi fue una experiencia que repetiría con gusto.
Como la lectura me gusta mucho, no podía ser de otra manera que también me gustasen los libros de recetas, en la alacena de mi cocina tengo algunos de ellos, la última incorporación ha sido un regalo doble; el libro de recetas de casa de mi madre de Tamara Falcó y un libro muy especial "Cuéntame tus secretos de cocina"
Este último solo se podrá leer cuando llene sus hojas con "mis recetas" con algún truquillo, y en definitiva, con mi esencia.
Ya estoy deseosa de ir llenando las páginas...y más deseosa aún de seguir disfrutando de una buena mesa con una buena compañía, porque no hay nada como compartir y departir alrededor de unos buenos manjares.